| Extractos de la conferencia pronunciada por Prem Rawat como orador principal en la reunión de Rotaract de 9 de junio de 2006 que precedió a la Convención Anual de Rotary en Malmo (Suecia)
En el momento de tu nacimiento, ¿quién eras? ¿Acaso eras ya doctor o abogado? No. Cuando naciste, hubo un momento en el que todos contuvieron el aliento para ver si tú empezabas a respirar. Hasta respirar por primera vez, a nadie le importaba si eras niño o niña. A nadie le importaban tus ambiciones. A nadie le importaba nada más que esa respiración.
Una vez que nacemos, empezamos a comprender nuestras responsabilidades. Empezamos a entender lo bueno y lo malo, lo correcto y lo equivocado. No estoy aquí para hablar de todo esto. Eso te incumbe a ti. Esas son decisiones que tú debes tomar. Estoy aquí para recordarte algo muy simple llamado existencia. No lo que hacemos con ella, sino la existencia misma.
Valoramos la vida según sus elementos externos, pero ¿acaso la vida solo consiste en componentes externos? ¿La vida solamente es un puñado de circunstancias, o es mucho más? La totalidad de la existencia es mucho más que eso. Una vida es más grande que todos los sucesos que ocurren en este mundo, porque pueden repetirse una y otra vez, pero ese ser humano único que danza en la faz de esta Tierra nunca podrá duplicarse. Estoy aquí para hablar de la importancia de tu existencia.
Harás mucho en tu vida, y es de esperar que realices acciones increíbles por la humanidad, yo te animo a hacerlas. Yo también quiero ayudar tanto como pueda. La gente necesita ayuda en este mundo, y aquellos que pueden deberían facilitar esa ayuda, porque se trata de nosotros, los seres humanos: nosotros. No se trata de los gobiernos. No creo que conseguir la paz en el mundo sea responsabilidad de los gobiernos. Es responsabilidad de cada individuo, porque la paz en el mundo empieza con cada individuo.
Conoce quien eres. Comprende tu naturaleza. Comprende que si tú no sientes esa paz, no podrás llevarle paz a otra persona. Si quieres calmar la sed de otro, lo primero que necesitas es agua. El agua de la paz fluye dentro de ti. La serenidad de la comprensión fluye a través de ti, de tu vida. Si quieres comprender lo que es estar vivo, escucha ese ruego de satisfacción plena que te has hecho a ti mismo durante tanto tiempo.
Siéntete en paz, siente la paz que está dentro de ti. No una paz que tenga que crearse, sino una paz innata en cada ser humano sobre la faz de la Tierra, independientemente de sus circunstancias. La paz que se puede sentir en medio de un campo de batalla. Esa clase de paz.
Una persona descontenta no puede contentar a otra. Una persona incompleta no puede completar a otra. Y una persona infeliz no puede dar felicidad a otra.
El deseo de paz es noble por naturaleza y cualquier esfuerzo en la dirección de esa paz también es noble por naturaleza. Descubre lo que ya existe en tu interior: dentro de ti hay un océano infinito de paz, dentro de ti hay un océano infinito de dicha. Tienes dentro un océano infinito de potencial para lograrlo, un océano de éxito.
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