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El Conocimiento es para mí un método práctico para sentirme centrado y seguro por dentro. Me da la posibilidad de sentir la vida y de experimentar una sensación de crecimiento interior. El mero hecho de estar vivo empieza a merecer la pena. Surge la necesidad apremiante de escapar de la frustración y del aburrimiento y de sustituirlos por la satisfacción interior.
Justo antes de que me fuera mostrada esta experiencia, estaba pasando una época estupenda en Inglaterra. Tenía un trabajo interesante y bien pagado, suficiente tiempo libre, y una novia encantadora. Todo me iba realmente bien. Aún recuerdo aquella tarde, sentado en una pizzería, disfrutando y, al mismo tiempo, sintiendo una especie de punzada interior, como si algo me estuviera diciendo: “Tiene que haber algo más. Estás desperdiciando tu tiempo y tu juventud”.
Cuando recibí las técnicas del Conocimiento, me sentí verdaderamente entusiasmado. Aquí había algo que merecía la pena explorar. Había encontrado a un maestro, Maharaji, que no solo me había dado unas técnicas, sino que también me estaba ayudando en este camino con palabras llenas de inspiración y con su propio ejemplo. Lo único que me daba un poco de rabia era que, siendo tan fácil, no hubiera podido descubrirlo por mí mismo.
Antes de recibir el Conocimiento, había buscado la libertad cambiando de residencia al menos una vez al año, trasladándome de una ciudad a otra entre Alemania, Francia e Inglaterra. La emoción y la sensación de novedad que me proporcionaba iban apagándose cuanto más lo hacía.
Ahora he encontrado un camino que me lleva a la “novedad” constante. Cuanto más profundizo en ello, mejor y más nuevo resulta. La vida parece cobrar vida.
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Después del colegio secundario quería estudiar casi todo. Finalmente empecé Matemáticas, donde pensé que podría encontrar el infinito, y Antropología, para aprender acerca del ser humano.
Un año más tarde, después de declarar que, a pesar de que no sabía lo que estaba buscando, lo reconocería al encontrarlo, tomé un barco hacia Europa dejándolo todo atrás. Luego me fui con un grupo de gente a Marruecos. Me fascinó su cultura. Comencé a sentir que, a fin de cuentas, había algo dentro de cada persona que era común a todos. Continué viajando durante un año y en algún lugar oí hablar de un niño llamado Maharaji.
Finalmente encontré a un par de amigos que decían que alguien les había mostrado una manera de ir hacia su interior. ¡Tenía sentido
! No las palabras, sino el sentimiento. Ese sentimiento se convirtió en lo más importante para mi corazón. Fue como pulsar el botón de volver a empezar. Maharaji me mostró una brújula interior.
Me siento muy afortunada. Sigo perdiéndome en la selva de este mundo, pero no tardo mucho en recordar que puedo usar mi brújula interior y volver a la realidad. Esta realidad se ha convertido en la más dulce de las respuestas.
Si bien hemos hablado una sola vez, considero a Maharaji mi mejor amigo, alguien que saca lo mejor de mí y me ayuda a recordar lo que quiero.
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Sylvia G. |
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Buenos Aires, Argentina |
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Recibí el Conocimiento cuando tenía 27 años. Fue una época de mi vida muy especial. Mi único temor era perder el interés, como me había sucedido con las demás actividades, tarde o temprano.
Ahora, 23 años después, sólo puedo decir que estoy absolutamente asombrada, me causa admiración y humildad el poder sentirme tan viva y ¡experimentar tanta plenitud y alegría en mi vida!
Durante este período de tiempo he pasado por muchas etapas. Pero en lo más profundo de mi ser, una cosa no ha cambiado. Siempre ha habido una búsqueda por saber qué es la vida, no qué es todo lo que estoy haciendo con ella, sino qué es la vida misma.
Maharaji me ha ayudado a reconocer que el estar vivo tiene un lado muy sencillo y sin embargo muy profundo. Me ha ayudado a ponerme en contacto con mi sed. Cuando siento esta hermosa y exquisita sed, se despierta en mí la pasión de querer ir más profundo, de sentir la profundidad del anhelo y de sentirme totalmente conectada con lo que verdaderamente me importa.
Para mí lo más importante es escuchar a Maharaji hablar sobre este tema. Brinda tanta claridad e inspiración. Le habla a mi corazón, se dirige a mi sed.
Espero que Maharaji llegue a ser más conocido, para que muchos otros puedan beneficiarse de la experiencia como yo.
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Kaye M. |
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Brisbane, Australia |
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Oí hablar de Maharaji por primera vez en 1986 cuando un amigo me invitó a una presentación del mensaje de Maharaji. Al principio no me creí lo que había oído. Después, un día, sin saber por qué, le pedí a mi amigo que me llevara a otra presentación. Al final del primer vídeo me encontraba tan satisfecha que le dije a todo el mundo que había encontrado lo que quería. Esa noche dormí profundamente, algo poco corriente para mí en aquella época.
Desde entonces, escuchando a Maharaji, mi vida ha ido cambiando para mejor. Mis amigos también ven algo en mí, se dan cuenta de que sé de lo que hablo. Me siento ligera, despreocupada, satisfecha.
Desde que recibí el regalo del Conocimiento en 1989, mi jardín interior ha continuado floreciendo. Lo cuido con esmero. Me siento feliz. El tiempo pasa sin dificultad.
Le doy gracias a Maharaji por su generosidad.
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De niña, conocí un sentimiento de alegría y satisfacción en lo más profundo de mi ser, pero este sentimiento no concordaba con las palabras que escuchaba a mi alrededor. De adulta, intenté vivir de acuerdo con lo que los demás esperaban de mí y me distancié del amor que había conocido de niña. Todo lo que hacía me dejaba por dentro con ansiedad.
Hace dos años le expresé ese anhelo a una amiga. Me habló de alguien que le había mostrado una manera de saciar la sed una y otra vez. Mi corazón reconoció lo que me contaba, pero sentí temor de que fuera una religión o de que tuviera que seguir a alguien que iba a estar pendiente de todos mis actos y que me iba a juzgar.
Con el tiempo, las técnicas del Conocimiento de uno mismo me fueron reveladas. ¿Y qué pasa hoy día con los miedos que sentía cuando oí hablar de Maharaji por primera vez? ¿Estoy siendo juzgada? ¡No, en absoluto! ¿Resultó ser una religión con reglas? ¡No, en absoluto! ¿Es el sentimiento más natural que recuerdo de cuando era niña? ¡Sí, sin duda alguna!
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Lottie D. |
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Lethbridge, Alberta, Canadá |
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Antes de conocer a Maharaji, veía la esperanza como un sentimiento deshonesto que un Dios maligno o las tensiones de la evolución habían colocado dentro de mí. La tenía, pero me frustraba sin cesar. Consideraba que la gente era, yo incluida, inepta, y que toda la iniciativa humana era un fracaso.
A pesar de esta perspectiva, sin motivo alguno, me encontraba inesperadamente sintiendo el entusiasmo de un niño. ¿Cómo podía sentir algo tan tremendamente esperanzador? Había un abismo terrible que me partía por la mitad.
No podría decir que el Conocimiento de mí mismo haya unido esas dos partes. Soy la misma persona de siempre. Pero me ha permitido cruzar el abismo, reconocer de dónde procedía ese entusiasmo por la vida que me causaba tanta frustración. El Conocimiento de uno mismo te demuestra que la esperanza se puede satisfacer al otro lado del abismo.
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Bryan K. |
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Regina, Saskatchewan, Canadá |
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No podría haber tenido más suerte en mi vida que la de haber conocido a Maharaji. Nunca podría haber encontrado algo más bello que lo que él me ha mostrado. Y lo aprecio aún más porque me doy cuenta de que no es una experiencia común en esta vida.
Estoy casada, con hijos, tengo una buena carrera y me siento plena, libre y dichosa. Puedo sentir la belleza interior que Maharaji me ha mostrado, en cada momento de mi vida. Me brinda la felicidad con la que siempre he soñado, y un profundo sentimiento de lo que la vida es realmente. Veo que cada persona es exactamente como yo, con un profundo anhelo de sentir amor y conocer la verdad. Debido a eso, hallo gran satisfacción al contarles a otros acerca de la oportunidad que Maharaji ofrece.
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En 1984, un compañero de clase me habló del Conocimiento y de Maharaji. Mi primera impresión fue que se trataba de otro tipo de religión. ¿Cómo era posible que no estuviera relacionado con alguna religión?
Me invitaron a escuchar una charla en una casa. No entendí lo que se dijo. Había una foto de Maharaji y tampoco podía aceptar a alguien de la India como maestro. Alguien habló de la importancia del entendimiento, lo cual tuvo sentido para mí. Los videos de Maharaji se mostraban en una sala muy lejos de mi casa, y un día en el autobús me pregunté por qué quería ir allí a pesar de que estaba lloviendo. Y la respuesta vino de mí misma: porque es genuino y me hace sentirme bien.
Cuando pedí que se me mostrara el Conocimiento, no me daba cuenta de lo que iba a recibir. Después, no podía creer lo sencillo que era. Pero también entendí que había recibido algo que iba a requerir mi atención durante el resto de mi vida.
Me siento muy afortunada y estoy disfrutando mucho del Conocimiento de mí misma. Quiero a Maharaji y al Conocimiento. Él continúa ayudándome y es el único que me está guiando, con su bondad, hacia mí misma.
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Connie K. |
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Hong Kong, China |
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Cuando era niño vivía en un pueblo pequeño y recuerdo con claridad los días que pasaba mirando los aviones volar allá, en el horizonte. A veces, al atardecer, se encontraban en su camino con el sol y me fascinaba el hecho de que siempre volaran por delante del sol, nunca por detrás. La esperanza y la emoción de que algún día un avión se ocultara fugazmente tras ese enorme círculo rojo era un pasatiempo muy bonito: sentarse, mirar y esperar. Por supuesto, ese día nunca llegó.
Con el transcurrir del tiempo, ésa y otras muchas experiencias de la niñez perdieron importancia. Pero empezó a manifestarse dentro de mí otro tipo de esperanza, igual de intensa, igual de inocente: la esperanza de sentirme satisfecho. Nada más. Lo tenía todo, pero no significaba mucho para mí. Al fin, dejé que ese sentimiento de esperanza me guiara.
Dejé todo cuanto tenía y me fui de la isla buscando algo más en mi vida. En noviembre de 1994, en Atenas, vi un vídeo de Maharaji y sentí un pequeño cambio en mí ya desde ese primer vídeo. Al poco tiempo, empecé a acudir regularmente a las proyecciones de vídeo. En julio de 1995, recibí el regalo del Conocimiento de uno mismo. Metafóricamente hablando, desde ese día he viajado en el avión que finalmente ha volado por detrás del sol. Ahí me encontraba yo experimentando algo que nunca pensé que se pudiera alcanzar: un sentimiento simple en mi interior que se podía disfrutar cada día, y lo suficientemente profundo como para hacer que vivir esta vida de verdad valiera la pena. Ha sido y continúa siendo un viaje muy hermoso, incluso en los tramos con baches. Siempre le estaré agradecido a Maharaji.
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El Conocimiento de uno mismo me ha brindado amor, confianza, entendimiento sobre mí mismo y satisfacción. Me ha cambiado la vida de tal manera que ahora sé por dónde ir y cómo pisar. A través de la práctica del Conocimiento y de escuchar a Maharaji, he comprendido que cada momento que vivimos es muy valioso y es una semilla que sembramos.
El Conocimiento continúa dándome algo maravilloso e increíble. Ahora puedo afirmar que tengo paz, tranquilidad y alegría en mi vida. ¿Cómo era mi vida antes del Conocimiento? No quiero ni pensarlo. Era un lío tal que quiero alejarme de eso. Tenía necesidad de sentir felicidad y satisfacción en mi interior. Lo que había estado esperando durante mucho tiempo, al fin había llegado.
Me ha inspirado mucho, hasta el punto que hoy día se ha vuelto parte de mi vida, como la comida. No puedo evitar que me guste escuchar a Maharaji. El sabe cómo conquistar mi corazón. Siempre me ha estado alentando y me ha mostrado el camino hacia mi interior y la importancia de la vida.
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Sampson T. |
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Abidjan, Costa de Marfíl |
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Practicar las técnicas sencillas del Conocimiento de uno mismo me sorprende con un sentimiento de vida que proviene de mi interior. Cuando recibí las técnicas hace 30 años, supe inmediatamente que este sentimiento era verdadero, que no procedía de mi propio ego, o era generado por otra persona o cosa, sino que se trataba simplemente del sentimiento de la vida.
Se volvió el centro de mi existencia. Y Prem Rawat se convirtió en un amigo muy querido que me dijo una y otra vez que estoy lleno de dicha. De lo que más me cuesta convencerme es de que realmente estoy lleno de dicha. Pero la prueba estaba en la práctica de las técnicas.
Practico las técnicas casi todos los días. Sé que funcionan. Lo he visto miles de veces. Y sin embargo soy una persona ajetreada que vive en un mundo ajetreado. Trabajo de redactor para distintos periódicos y a veces escribo libros. Para poder tener la experiencia, a veces debo hacer el esfuerzo de despedirme del mundo y dirigirme a mi interior. Cuando algún día descuido esta posibilidad, me hallo frustrado y pensando constantemente, probablemente como todas las demás personas en este mundo.
Pero Prem Rawat ha estado ahí a través de los años, golpeando, a veces despiadadamente, aunque siempre con humor, los conceptos e ideas que tengo en la cabeza, para que pueda despertar y oler la realidad. La mayoría de las veces simplemente me recuerda con mucha dulzura la posibilidad de disfrutar de mi existencia.
Sé que sin él nunca hubiera podido continuar con el Conocimiento de mí mismo. Y sin este Conocimiento no podría aprender tanto de él acerca del arte de vivir.
Ha resultado ser una historia interminable acerca de una experiencia interminable.
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Ole G. |
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Copenhague, Dinamarca |
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La primera vez que oí hablar de Maharaji y el Conocimiento fue hace treinta años, en una placita de Sydney (Australia), muy lejos de Ecuador, mi ciudad natal. Por aquel entonces, él era un chico de 13 ó 14 años de edad, y yo tenía 17. Como no podía imaginar lo que alguien tan joven podía hacer por mí, no acepté la invitación para escuchar hablar más sobre él.
Nueve años más tarde, de vuelta en Ecuador, oí hablar de él otra vez. En aquel momento, tenía un profundo deseo de que sucediera algo auténtico en mi vida. Me sentía vacía y triste. Al escuchar a Maharaji, mi corazón comenzó a llenarse de esperanza, amor, claridad y alegría. Recibir las técnicas del Conocimiento ha supuesto una diferencia increíble en mi vida.
Algunas veces me comparo con personas que conozco, que en numerosos aspectos tienen mucho más “éxito” que yo, pero durante unos segundos pienso: “¿Y si alguien me ofreciera todo lo que tiene y más a cambio de haber encontrado a Maharaji y haber recibido su Conocimiento?”. La respuesta sería rotunda: “¡De ninguna manera! ¡No, gracias!”. La posibilidad de no tener el Conocimiento ya no es aceptable para mí. Sé que tendría muchas otras cosas, y supongo que las disfrutaría durante una temporada, pero en mi interior me sentiría muy vacía.
Lo que he recibido y sigo recibiendo de Maharaji y sus enseñanzas ha sido siempre muy positivo: amor, ánimo, comprensión, fe, fuerza, equilibrio, alegría, esperanza y compañía. Todo lo mejor.
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Desde muy pequeño he sentido un anhelo profundo dentro de mi ser, pero no sabía por qué. Mis ojos buscaban y captaban la magia de las estrellas centelleantes. Me pasaba las noches mirando, observando, admirando su belleza. Pero mi anhelo continuaba. Tenía pasión por las estrellas. Las estudiaba, construí grandes telescopios e instrumentos sofisticados para ver más detalles, pero mi anhelo seguía.
Un día fui a un hospital, a ver a un profesor muy erudito que padecía una enfermedad mortal. En ese momento, al quedarle sólo unas pocas horas de vida, sus conocimientos parecían insignificantes. Durante esta visita, me di cuenta de que necesitaba saber qué era lo verdaderamente real en mi vida.
Diez días después escuché el mensaje de Maharaji. No entendí mucho, pero sabía que estaba en el lugar correcto. Seguí escuchando y comencé a disfrutar inmensamente de lo que Maharaji decía. Lo entendía perfectamente y me hacía sentirme muy bien. Había encontrado algo real.
Gracias a su generosidad, Maharaji me mostró dónde está mi verdadero hogar: dentro de mí.
Ahora puedo disfrutar de ambos universos: el exterior, con las noches estrelladas y el interior, con una paz y tranquilidad increíbles.
Mi búsqueda ha terminado.
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Ales D. |
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Litija, Eslovenia |
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Al terminar mis estudios universitarios, me vi en la situación de tener que enfrentarme a este mundo. Fueron días de profundo desconcierto y soledad en los que me preguntaba qué sentido tenía mi vida. Si la luna, el sol, las flores y los insectos más insignificantes tenían su función, ¿cuál era la mía?
Entonces, me acordé de unos amigos que hacía varios años me habían hablado de Maharaji. Fui en su busca porque quería saber lo que Maharaji opinaba sobre la vida. Su sorprendente respuesta fue: “Todo lo que sucede en nuestra vida no tiene nada que ver con lo que la vida es en realidad. Hay algo más ocurriendo de lo que no somos conscientes”.
A partir de ese momento, comencé a escucharlo y unos meses más tarde pedí el Conocimiento. Empezar a practicarlo fue maravilloso, me di cuenta de que todo lo que Maharaji dice es real, puede ser sentido, experimentado. La vida cotidiana es ahora más placentera y estar en este mundo es como estar de vacaciones.
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Charina |
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Tenerife (Isla Canarias), España |
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Hace unos cuantos años, asistí a un taller con Prem Rawat en las estribaciones del sur de Texas. Unos días después del comienzo del curso, levanté la mano y me ofrecí como voluntaria para escenificar un 'role-play' durante una sesión. Nos sentamos en dos sillas en el escenario provisional y nos pusimos a improvisar. Mi papel era el de una persona totalmente obtusa que insistía en que entendía lo que era el Conocimiento de uno mismo. Él estaba tranquilo, intentando que yo entendiera el proceso de aprendizaje y crecimiento. Yo hacía como si no quisiera saber nada. Era divertido, pero finalmente estaba claro que él quería acabar el juego, así que me preguntó, aún interpretando su papel: "¿Qué puedo hacer para ayudarte a entenderlo?" "Permíteme cenar contigo esta noche", dije yo, sin pensarlo. Me ruboricé, pero más tarde, cuando el grupo fue a San Antonio a un restaurante mexicano, me invitó a que me sentara junto a él y fue un anfitrión sumamente amable. Para mí, éste era Prem Rawat por antonomasia, un maestro innovador, un guía de la vida inspirador, y alguien que sabe cómo hacer que la chica a quien nadie saca a bailar se sienta como una princesa.
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Robin B. |
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Boston, MA, EE.UU. |
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Creo que el tener acceso a este lugar interior aporta innumerables beneficios. Lo más importante es que me siento feliz por dentro. Es mi secreto especial. Tengo acceso a un lugar dentro de mí que está lleno de felicidad, alegría y satisfacción. También me ayuda a liberarme de las limitaciones y restricciones de mi pensamiento. Como médico, tengo un gran respeto por la mente y su capacidad de resolver problemas, entender situaciones, sondear los secretos del universo, entender el cuerpo humano. Sin embargo también veo cuánto sufrimiento e infelicidad puede causar. El Conocimiento de uno mismo me permite pasar tiempo en otro lugar dentro de mí. Siempre tengo acceso a mi pensamiento, y por supuesto que, como todos los demás, a menudo me dejo llevar por él en direcciones insólitas. El Conocimiento de uno mismo me da la posibilidad de distanciarme un poco de él y de experimentar un espacio diferente, mucho más grato, dentro de mí.
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Edd H. |
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Agoura Hills, CA, EE.UU. |
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| Hace casi treinta años, Maharaji me enseñó una manera sencilla y siempre a mi alcance para sentir alegría en mi interior. Desde entonces, me ha recordado constantemente y de la manera más cariñosa que esa alegría reside en mí y me ha inspirado para que aproveche la oportunidad de sentirla.
Hay otra razón importante por la que soy alumna de Maharaji, más sutil pero igualmente poderosa. Más allá de lo que pareciera lógico -yo quiero aprender, él quiere enseñar y confío en él para que me enseñe- se ha creado una relación que ha ido desarrollándose con el paso de los años. Cuando alguien te ayuda de verdad, de cualquier modo, el impulso natural es sentir gratitud. Yo me siento enormemente agradecida a Maharaji; el agradecimiento que se ofrece libremente supone un placer tanto para el que lo ofrece como para el que lo recibe. También, cuando dos personas se relacionan como maestro y alumno, especialmente durante un largo período de tiempo, suele manifestarse un profundo afecto y confianza del uno hacia el otro. Mi relación de afecto y confianza con Maharaji se ha convertido en una parte intrínseca y preciosa del proceso del Conocimiento de mí misma.
Y como valoro el regalo de lo que me ha mostrado y aprecio su apoyo para seguir aprovechándolo, continúo aceptando su ofrecimiento de ser mi maestro. Bajo mi punto de vista, mi decisión de ser su alumna me ha dado unos dividendos estupendos; considero que su regalo, su ayuda y su presencia en mi vida tienen un valor indescriptible.
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Erica A. |
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Kingston, Nueva York, EE.UU. |
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Reflexionando sobre los años en que he trabajado estrechamente con Prem Rawat, el sentimiento predominante es que él es, sin duda, la persona más especial con la que jamás he trabajado. Aporta belleza y originalidad al hecho de hacer las cosas. Gran parte de lo que me pide no lo expresa en detalle y requiere de mi propia iniciativa y creatividad así como de una gran precisión. A menudo, con mucha amabilidad, me agradece que haya hecho algo por él, y a mí simplemente me dan ganas de decirle con la mayor sinceridad: Gracias a ti.
Es muy bonito ver lo delicado que es en el trato y cuánto aprecia a cada persona. Le gusta poner manos a la obra y a menudo está a tu lado, trabajando codo a codo contigo. No es como un jefe. Es sensible a culturas diferentes y a cada individuo. A veces lo he visto tomar el mando de la situación y otras muy receptivo y sensible. Lo he visto frustrarse por cosas que a mí me habrían encolerizado. No juzga a las personas por su capacidad. Cuando una persona no es idónea para realizar una tarea determinada, si es sincera, le da otra más apropiada. Creo que tiene más paciencia que cualquiera que yo conozca.
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John M. |
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Miami Beach, Florida, EE.UU. |
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Hace unos cuantos años, después de terminar un Máster en Administración de Empresas, me hablaron del Conocimiento de uno mismo, y ciertamente me pareció muy diferente a todo lo que había estudiado. Di con ello por pura casualidad, el tema no me era familiar ni era algo que estuviera buscando, pero, aunque me pudo haber parecido un tanto ajeno lo percibí como algo simple, gratificante y auténtico.
Poco después de haber recibido las técnicas del Conocimiento de uno mismo conocí a Maharaji, que entonces sólo tenía catorce años, y me impresionaron profundamente su sabiduría, su inteligencia y su visión de las cosas. Desde entonces he tenido el honor y el especial placer de estar vinculado a Maharaji y a su labor, y me ha impresionado más aún su perspectiva única, la notable bondad, sabiduría, claridad, inteligencia y humor que pone en su labor. Es un hombre extraordinario.
El Conocimiento de mí mismo que Maharaji me ha mostrado y la orientación que continúa ofreciéndome son absolutamente fundamentales en mi existencia. Cada día se me presentan infinidad de opciones acerca de qué hacer, dónde ir, qué comer, qué planes trazar... pero tengo también la opción de sentirme auténticamente satisfecho con una satisfacción genuina que llega hasta la misma esencia de mi ser. Maharaji me ha dado esa posibilidad y yo me siento profundamente agradecido.
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Jon K. |
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Bethesda, Maryland, EE.UU. |
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Durante algunos años trabajé como profesora de los hijos de la familia Rawat, en particular enseñando matemáticas. Un día estaba trabajando con el menor de ellos en un tema de fórmulas. El chico era el vivo ejemplo de alguien en quien la buena educación luchaba contra un fuerte deseo de salir corriendo. Me lo había tomado como un desafío y utilizaba mis mejores trucos para enseñarle la relación entre la velocidad, el tiempo y la distancia. Justo cuando pensé que estaba empezando a funcionar, Maharaji entró en la sala para saludar a su hijo y le preguntó qué estaba estudiando. Definitivamente, la mueca del niño al señalar: V x T = D, hizo añicos mis ilusiones de éxito, pero lo que menos me esperaba fue la respuesta del padre: pues no, eso no es así. Y a ello siguió una animada y divertida presentación de cómo la relación entre el tiempo y la distancia cambia en el espacio. Una mirada a los ojos chispeantes de mi joven alumno me hizo entender que estaba presenciando un arte poco común un joven aburrido sintiéndose contento por el apoyo de su padre y fascinado por su historia, que cuestionaba profusamente preceptos muy asentados y que se aventuraba en lo desconocido. Me pareció que el chico seguramente estaba entendiendo mejor que yo la clase sobre los principios de la física de Einstein, aunque por supuesto a mí me interesaba tanto como a él. Cinco minutos después llegó el temido momento en el que teníamos que volver a la ya desacreditada fórmula que todavía había que aplicar debidamente a los seis ejercicios siguientes. Pero antes de poder decidir cómo abordarlo, me di cuenta de que el joven, que antes estaba remiso, ahora se aplicaba sin esfuerzo en sus deberes. Él dominaba ahora su mundo, que ahora presentaba un nuevo orden; la resistencia había quedado a un lado. ¡Qué distancia se había cubierto en esos 10 minutos!
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Mary W. |
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Los Angeles, California, EE.UU. |
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Recibí el Conocimiento hace 22 años. Entonces solía hablar más de él que en la actualidad, no porque ahora tenga menos valía, sino porque he aprendido a apreciarlo y a disfrutarlo tal y como es, sólo para mí.
Sé que hay personas que se pasan la juventud, incluso su vida entera, buscando. Yo no lo hice. Fue como si hubiera tropezado con él, como sucede con las oportunidades en la vida. Y aunque me agradó lo que oí, lo que más me gustó fue lo que sentí. Se me ofrecía algo que yo debía probar y validar por mí misma. Era algo para mí, y aún en el caso de querer mostrar lo fantástico que era, lo único que podía dar testimonio de ello era de yo misma, sólo yo con un corazón contento y lleno. Con el transcurso de los años se ha convertido de tal manera en parte de mi vida que a veces olvido lo profundo que es. De esto están hechas las mejores poesías, para esto se crearon palabras como deseo, anhelo, dicha. No es que se traduzca en mi conducta; no se ve algo brillante por encima de mi peinado desaliñado, estoy demasiado ocupada haciendo de mamá y con otros quehaceres de la vida cotidiana. Pero también saco tiempo para estar con mi corazón. Y para mí, eso sí marca la diferencia. Este sentimiento dulce, sencillo y cálido que siento en mi interior... y lo que me viene a la cabeza son palabras como agradecimiento.
Maharaji ha sido un amigo absolutamente maravilloso. Renovando mi entusiasmo, ayudándome a mantener un compromiso tan delicado en este vendaval que es la vida. Simplemente me siento muy, muy afortunada.
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Dalit F. |
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Thousand Oaks, California, EE.UU.. |
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| En otoño de 1998, un amigo me habló de la posibilidad de obtener algo llamado el Conocimiento. Me pareció interesante y quise informarme de qué se trataba porque sentía que faltaba algo en mi vida.
La primera vez que vi un vídeo de Maharaji y escuché su mensaje, realmente me llegó al corazón. Casi se me saltaron las lágrimas de la alegría que sentí al escucharlo.
Estaba un poco impaciente, pero esperé con ilusión el momento de encontrarme con Maharaji y recibir el Conocimiento. No es que me hubiera creado expectativas sobre el Conocimiento, simplemente pensaba que me ayudaría a crecer.
Recibí el Conocimiento en el verano de 1999, en Manchester (Reino Unido). Hoy, cada vez que practico las técnicas, me siento la persona más feliz del mundo y estoy verdaderamente agradecida. Ahora sé que no estoy malgastando mi vida.
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Era estudiante y estaba preparando mi doctorado en París cuando oí hablar del Conocimiento de uno mismo y de Maharaji. Sentí interés y me puse a escuchar. Lo que escuché me pareció verdaderamente alentador. Las dos personas que hablaron de Prem Rawat y del Conocimiento de uno mismo eran auténticamente felices. Me pareció evidente que habían encontrado algo extraordinariamente profundo y gratificante. Me interesé inmediatamente y al poco tiempo recibí las técnicas del Conocimiento. Fue el principio del descubrimiento de otro reino, de otro mundo dentro de mí que instantáneamente me brindó mucha alegría. Recuerdo haberme encontrado con un amiga unos días después, y nada más abrir la puerta dijo: ¿Qué pasa? Pareces tan feliz. ¿Estás enamorado?
Para mí, el Conocimiento de uno mismo es un refugio interior, un lugar permanente de paz y tranquilidad. En mi vida ha habido definitivamente un antes del Conocimiento y un después. El Conocimiento de uno mismo se ha vuelto una parte tan esencial de mi vida que me resultaría difícil imaginarme la vida sin él. Se me ha dado una manera poderosa de apreciar y disfrutar la vida y no quedarme atascado en la rutina diaria. El Conocimiento está siempre a mi disposición.
Lo que encuentro muy beneficioso es la inspiración que Maharaji me da cuando tengo la oportunidad de escucharlo, ya sea en directo o a través de un video. He escuchado sus charlas durante más de treinta años y aún admiro su capacidad de hablar del mismo tema con palabras y perspectivas nuevas. A veces dice algo iluminador para mí, y más tarde me doy cuenta de que lo había dicho hace mucho tiempo, pero esta vez con otras palabras que me ayudaron a entenderlo mejor. Me beneficia enormemente escucharlo. Aunque disfruto de verlo en persona, disfruto aún más al escuchar sus palabras, porque sé por experiencia propia que lo que dice me es muy provechoso, que me ayuda a comprender más y más mi propia vida.
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Jean Paul B. |
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Marsella, Francia |
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En 1990 tuve el gran privilegio de oír hablar del Conocimiento de uno mismo y de Maharaji. Al escucharlo por primera vez, todo lo que dijo me pareció bien. No sabía si estaba interesada en el Conocimiento o no. Sólo sabía que había disfrutado mucho allí.
Pensaba a diario en las palabras de Maharaji. A medida que escuchaba videos se me iban contestando muchas preguntas. Pasé por etapas agradables, pero también por otras de lucha interna. Aunque aún no había recibido el Conocimiento, una labor profunda estaba teniendo lugar en mi interior. Me di cuenta de que la manera en que yo apreciaba la vida era muy limitada. Mis miedos, mis ideas y mi educación me estaban esclavizando como si fuera una marioneta de la sociedad. De pronto sentí que se me ofrecía ayuda. La esperanza fue creciendo y tuve el valor de darle una oportunidad en mi vida.
En Diciembre de 1990 tuve la ocasión de ir a Roma a verlo en persona por primera vez. Sus palabras fueron directamente a mi corazón. A partir de entonces, la necesidad del Conocimiento de mí misma fue muy auténtica para mí. El día que me mostraron las técnicas del Conocimiento fue un día maravilloso de inspiración, sencillez y afecto.
Cuando volví a casa, aparentemente yo era la misma, pero profundamente en mi interior estaba saboreando la vida como nunca lo había hecho antes. Me tomó un tiempo poder soltarme de verdad y apreciar la experiencia que hay dentro de mí. Pero le di una buena oportunidad y me siento muy agradecida por haberlo hecho.
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Rachel E. |
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Toulouse, Francia |
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A los 19 años y estando en la escuela secundaria, mi prioridad era aprobar los exámenes, y con buenas notas a ser posible. Por otro lado, el futuro me parecía muy incierto y eso me ocasionaba un gran estrés. Un día, me encontré con un grupo de estudiantes que hablaban del propósito de la existencia. Sonaba extraño, pero muy interesante. Cuanto más escuchaba, más quería oír. Era diferente a cualquier otra cosa que hubiera oído antes. Más tarde me dijeron que se me podía mostrar un lugar dentro de mí que, literalmente, traduciría mi idea del cielo de palabras a un sentimiento práctico. Quise comprobarlo, en parte por curiosidad y en parte también por la necesidad de sentirme satisfecho.
En marzo de 1977 aprendí las técnicas del Conocimiento de uno mismo, una forma práctica de llevar la atención hacia dentro en lugar de hacia fuera. La vida tomó un giro más alegre, menos estresante y con más propósito. Estoy más que agradecido a Maharaji por lo que me ha mostrado y por seguir clarificando todos los aspectos relacionados con la práctica del Conocimiento, ya sea con sus visitas a África Occidental o a través de vídeos y retransmisiones vía satélite de su mensaje. Sólo con palabras no puedo expresar la gratitud que siento por lo que me ha mostrado. Me alegro de que nuestros caminos se cruzaran.
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Cuando era niña, soñaba con fantásticas aventuras; de adolescente, estudiando a Sócrates en el colegio, soñaba con encontrar la verdad; ya de adulta, soñaba con encontrar un punto de estabilidad en mi vida que siempre estuviera a mi alcance. Cuando vi a Maharaji, no podía creer lo real que era. Me ofreció un regalo que estaba más allá de cualquier sueño, de cualquier expectativa que hubiera tenido antes: la preciosa experiencia de encontrarme conmigo misma.
Soy la típica madre atareada. Tengo dos niños a los que quiero muchísimo y disfruto enormemente con mi trabajo y mis actividades; pero, por debajo de todas esas actividades, existe un hilo dorado hecho con la comprensión que Maharaji me ha ofrecido sobre lo valiosa y única que es la vida, mi vida. Ahora sé que a través de este proceso de conocerme a mí misma puedo gozar de una estabilidad que nada ni nadie puede alterar, y todo ello gracias a la enorme fortuna de haber conocido a Maharaji.
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Nunca he sido un auténtico buscador de la paz interior ni de Dios, en absoluto. Por lo que a mis circunstancias se refiere, me encontraba bastante feliz y satisfecho. Tenía un buen trabajo, una mujer bella y encantadora, unos hijos estupendos, dinero suficiente para vivir con comodidad, y una posición social bastante respetable gracias a mi profesión. Siempre creímos que Dios había sido muy bondadoso con nosotros. Pero, en algún momento, empecé a sentir que había algo más. Percibía una inquietud en mi interior que no parecía aplacarse con los placeres mundanos. Comencé a buscar algo más. Al principio, indagué en los libros. Leí muchas escrituras sagradas, pero no me solucionaban nada, más bien me confundían, mientras mi sed de ese “algo más” iba en aumento.
En ese momento, un amigo me habló de una experiencia interior que, según él, era muy simple y a la vez profunda. También mencionó a Maharaji. Me pareció interesante y cuando escuché a Maharaji, su mensaje me resultó de lo más tranquilizador. Me afectó profundamente. No entendía por qué, pero algo me llegaba muy dentro cada vez que lo escuchaba.
Maharaji me ofreció el Conocimiento y el haberlo aceptado ha transformado mi vida. Me siento completo. Ahora sé que lo que estaba buscando se encontraba muy cerca de mí. Practicar el Conocimiento es sencillo. Nadie me pide que siga una serie de reglas, normas o rituales. Soy libre en el auténtico sentido de la palabra. Cuando conecto con mi ser interior a través de la práctica del Conocimiento, vivo en el reino de la paz, la satisfacción, la alegría y el amor.
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Cuando escuché a alguien hablar de Maharaji por primera vez en el trabajo, mi reacción fue la de un gato con un ratón. Me dio la oportunidad de jugar al ping-pong intelectualmente con él. Fue una diversión muy grata. Entre cada partido, se me ocurrían nuevas objeciones, y nuestro alegre torneo duró semanas.
Me espanté cuando otro compañero de trabajo sugirió que fuera a una presentación sobre Maharaji, y sólo acepté acompañarlo con la condición de que no hablaría con nadie allí. Así que fue un gran salto para mí, pasar de ese punto a querer el Conocimiento de uno mismo que Maharaji ofrecía.
Durante todos los años en que he conocido a Maharaji, lo que más me ha atraído es su irreverente sentido del humor y su tendencia a desmitificar las cosas. Admiro su tenacidad al luchar continuamente por deshacer el constante estancamiento de pensamiento de grupo entre las diferentes personas que hablan acerca de él y su perspectiva sobre la vida. A través de los años, ésta parece haber sido una tarea constante.
Yo personalmente he cuestionado a menudo su motivación y los preceptos presentados. Sin embargo, su irreverencia y sentido del humor me han divertido. Sus observaciones perspicaces sobre el significado de la vida me han iluminado y cautivado. Por encima de todo, la práctica de las técnicas que me enseñó me ha dado la capacidad de encontrar descanso y disfrute de una manera sencilla y sin condiciones.
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Declan D. |
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Dublín, Irlanda |
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Nací y me crié en Israel. Me considero una persona bastante agraciada y siempre pensé que sabía lo que quería en la vida: tener éxito, ser rica y, preferiblemente, feliz. Cuando tenía 22 años, salí de Israel para realizar un viaje que resultó ser mucho más decisivo de lo que esperaba. Tres años más tarde todavía seguía de aquí para allá y ya no estaba tan segura de lo que quería. Tenía dinero, era libre, y hacía lo que me apetecía; pero, definitivamente, no era feliz.
Viajaba de ciudad en ciudad, de país en país, pasaba de un amante a otro. Lo único que pretendía era sentirme bien. Pero no lo conseguía. Hacia el final del viaje, estaba dispuesta a conformarme con tener aunque fuera una pizca de paz mental, de alegría o felicidad mejor ni hablar.
Fue entonces cuando conocí a una persona que me habló de un modo muy cordial de Maharaji y del Conocimiento de uno mismo. Sinceramente, no era lo que estaba buscando. Yo no era una “buscadora de la verdad”. Incluso, en el fondo, tenía miedo de lo desconocido, lo extraño, lo inesperado.
Enseguida me hice amiga de esa persona tan simpática que me había hablado de Maharaji. Nos veíamos regularmente, pero yo me negaba a ir a las presentaciones del Conocimiento de uno mismo. Él no me presionaba. Una noche fui a encontrarme con él a la salida de la sala donde acababa de tener lugar una presentación. Cuando llegué, los asistentes estaban comenzando a salir de la sala. No sé cómo explicarlo, pero recuerdo claramente que cuando los miré empezó a brotar un sentimiento en mi interior: “lo que sea que tengan esas personas, yo también lo quiero”. Han pasado veinticinco años y todavía me acuerdo de aquella noche.
Unos pocos meses después, recibí el regalo del Conocimiento de uno mismo y desde entonces lo he practicado con alegría y agradecimiento. Cuando lo hago me siento afinada. Mi vida, el único instrumento que tengo, toca melodías maravillosas. Esto era lo que estaba buscando, no aproximadamente ni más o menos, sino exactamente. El Conocimiento se ha convertido en la columna vertebral de mis días y sigue teniendo la dulce fragancia y la frescura que tenía cuando lo sentí por primera vez.
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Después de recibir el Conocimiento de uno mismo, comencé a estar en contacto con algo que realmente ha enriquecido mi vida, porque conocí mi verdadero ser. Fue como encontrar un amigo lleno de amor dentro de mí, alguien que siempre está de mi lado , que me ama sin juzgarme, simplemente me ayuda a apreciar la vida.
Este fue el sentimiento que tuve las primeras veces que pude dirigir mi atención hacia el lugar que Maharaji indicaba, dentro de mí. Y este es el sentimiento que continúo experimentando después de 20 años de practicar el Conocimiento de uno mismo.
Esta experiencia ha tenido repercusiones en todos los aspectos de mi vida, porque el sentirme plena interiormente me da claridad y todo mi ser se siente más ligero.
Todo esto lo obtuve sin coste alguno. y sin tener que cambiar mi estilo de vida.
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Marisa J. |
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Milán, Italia |
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Escuché el mensaje de Prem Rawat unos diez años después de licenciarme en la Universidad. Hasta ese momento, todo me había ido bien en la vida. Había finalizado mis estudios y comenzaba a abrirme camino en mi profesión. Tenía un trabajo que me gustaba, buenos jefes y amigos excelentes.
Sin embargo, a menudo, en el tren que tomaba para ir al trabajo, solía preguntarme qué era lo que quería realmente en mi vida. Si me concedieran un deseo, ¿qué pediría ? ¿Un marido que me hiciera muy feliz? ¿Una fortuna que me permitiera pasar el resto de mi vida sin preocupaciones? No. Llegué a la conclusión de que lo que verdaderamente deseaba era tener la capacidad de permanecer en calma. Pasara lo que pasara, si poseyera esa firmeza, todo iría bien.
Cuando escuché el mensaje de Prem Rawat, me causó un gran impacto. Después de recibir el Conocimiento, empecé a practicarlo y a disfrutarlo. Cala en mí como el agua, un agua que me llega gota a gota. Siento que estoy cruzando un río enorme yo sola, incluso cuando voy en el tren abarrotado de gente o en medio del barullo de mi oficina, y que seguiré cruzando este río para siempre. No sé hacia dónde voy, pero ya no tengo de qué preocuparme.
Cuando me acuerdo de la época en la que suspiraba por la lámpara de Aladino, me río para mis adentros. Definitivamente he alcanzado mi deseo, y mi más preciado sueño se ha hecho realidad.
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¡Estoy experimentando un sentimiento de satisfacción tan bonito que apenas puedo expresarlo!
Recibí el Conocimiento de uno mismo hace 21 años, pero todavía noto su impacto como si hubiera sido ayer. He aprendido mucho en estos años y constantemente voy aprendiendo más. Sé que seguiré aprendiendo mientras esté viva.
Muchas cosas han cambiado en estos 21 años. Algunas han sido buenas y otras han sido difíciles de superar. El Conocimiento me ha proporcionado un refugio interior, un refugio donde no afecta el mundo exterior. Este refugio me permite sentir paz, ternura y silencio. Me permite tener un atisbo de cielo aun cuando el mundo esté lleno de crueldad. Durante toda mi vida he viajado de un país a otro y, a veces, he perdido el sentido de la estabilidad. Perdí a mi esposo y recientemente también he perdido a mi querido y único hijo. El perder a mi hijo ha sido la prueba más dura de superar, pero incluso en ese dolor extremo he sentido plenitud. He podido ir hacia mi interior y sentir la paz y la bondad que necesito. En el exterior, algunas personas ven mis lágrimas; pero en mi interior, existe una fuerza poderosa que me ampara.
Antes del Conocimiento lo tenía todo y, sin embargo, solía llorar cada día porque mi corazón estaba vacío. Ahora que he perdido tanto, el Conocimiento continúa llenándome y me permite obtener la felicidad, la paz y el amor que tanto necesito. No hay palabras lo suficientemente hermosas para describir lo agradecida que estoy a Prem Rawat por haberme dado este maravilloso e invaluable regalo del Conocimiento de uno mismo. Lo único que tengo que hacer es recordar cada entrañable respiración y disfrutar del cielo asombroso que hay dentro de mí.
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A mediados de 1996 cuando era estudiante en la universidad, un compañero que me ayudaba en los estudios me habló del Conocimiento de uno mismo y de Maharaji. Y a los pocos meses vi un video de Maharaji por primera vez. Me sentí feliz y confundido al mismo tiempo. Feliz, porque nunca pensé que algo así existiera en nuestra época. Siempre había soñado con la alegría y la felicidad, pero todo lo que intentaba en mi vida no me llevaba a ese punto. Confundido, debido a la aparente barrera de la religión, la sociedad, y todos mis conceptos. Llegué a pensar que se podría tratar de algo diabólico.
Pero mi búsqueda de la felicidad superó mi miedo. Mi sed de alegría era tal, que dejé a un lado las cosas que intentaban impedirme seguir adelante. Cuanto más escuchaba, más claras eran las cosas. También me di cuenta de que el Conocimiento de uno mismo no tenía nada de diabólico ni había nada que temer. Lo que Maharaji decía me asombraba, y empecé a disfrutar al escuchar su mensaje
Hoy en día me siento feliz practicando el Conocimiento. Cada vez que me dirijo hacia dentro, siento este hermoso sentimiento. Es muy dulce, y cuanto más practico, más crece.
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Razafimbelo N. |
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Antananarivo, Madagascar |
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En noviembre de 2000, recibí el regalo del Conocimiento de uno mismo de Maharaji. Desde ese día mi vida ha cambiado radicalmente. A través de sus enseñanzas y las técnicas del Conocimiento que me obsequió, he comenzado a entender la vida, su sencillez, su importancia y cómo se debe vivir. Antes de recibir el Conocimiento, me sentía como un viajero vagando sin destino. Ahora siento que estoy recorriendo el camino que me corresponde. Mi vida tiene un verdadero propósito y he emprendido el viaje más hermoso que existe. Maharaji es mi guía en este viaje, y me da claridad, confianza, alegría e inspiración. Al escucharle, a menudo me vuelve a dirigir hacia el camino del que me he desviado. Las técnicas del Conocimiento de uno mismo me han mostrado que alcanzar la plenitud en esta vida es una posibilidad y no un mito. Maharaji me ha hecho darme cuenta del potencial que existe en mi interior y me ayuda constantemente a aprovecharlo al máximo. El Conocimiento de uno mismo me brinda pura dicha, total satisfacción y tranquilidad.
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Atish R. |
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Vacoas, Mauricio |
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Escuché hablar de Maharaji y el Conocimiento de uno mismo cuando estaba en India estudiando la carrera de Ciencias a principios de los años 80. Mi hermano que estudiaba en Francia me envió una revista y dos cassettes con conferencias que Maharaji había dado en Estados Unidos y Europa.
Como me crié en una familia hindú ortodoxa, había leído muchas de las escrituras hindúes y hecho peregrinaciones a la mayoría de los lugares sagrados de la India, y también conocí a varios sabios, sadhu y santos del país. Mi primera impresión, al hojear las páginas de una revista que contenía grandes fotografías en color de Maharaji vestido de traje y corbata, gafas, etc., fue que no podía tratarse de un maestro, ya que no encajaba con la idea que yo tenía. Dejé la revista en un rincón. De todas maneras, escuché las dos cintas. Y lo que oí tenía mucho sentido para mí a un nivel muy fundamental. No había ni una sola frase de Maharaji que pudiera molestarle a mi corazón. Todo lo que dijo, mi corazón lo asimiló. Luego leí la revista con atención. Y lo que leí me llegó a un lugar muy profundo. Volví a escuchar los cassettes y a leer la revista una y otra vez. Supe desde ese día que había encontrado lo que mi corazón más anhelaba.
Cuando Maharaji llegó a mi vida comencé a apreciar esta existencia verdaderamente. La comprensión y claridad que siento cuando lo escucho, y la serenidad y plenitud que experimento cuando practico el Conocimiento de mí mismo, han cambiado mi vida. Me siento feliz a pesar de los altibajos, a pesar de los problemas y las obligaciones. Me ha revelado un santuario en mi interior donde puedo hallar consuelo, bienestar, amor, paz y tranquilidad.
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Soomunt B. |
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Port Louis, Mauricio |
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Durante mucho tiempo me pregunté como sería Prem Rawat fuera del escenario. Y desde hace varios años he tenido la oportunidad de realizar un servicio para él que me permite verlo en diferentes situaciones día tras día mientras viaja por el mundo. He llegado a verlo como un artista en todo lo que hace, lleno de inspiración, sentimiento y pasión. El resultado final es una obra de arte, que él vuelve a crear constantemente. ¡Es mágico y fascinante! Tiene una visión única de qué es lo que tiene que suceder a continuación para poder avanzar, va construyendo el camino paso a paso. Es muy consciente, inteligente y sereno, nunca se apresura.
Cuando lo veo cocinar, componer, grabar o tocar música, ir de compras, pilotar un avión, relacionarse con gente en diferentes circunstancias, veo una generosidad de espíritu y un humor extraordinario. Es exquisito el modo en que manifiesta su ser consciente, su creatividad intrépida. Vive su vida con una integridad insuperable. Está centrado en su labor todo el tiempo, y mantiene sus prioridades muy claras. Su agenda es muy apretada, lo cual le deja muy poco espacio para las actividades personales y de ocio.
Trabajar con él es un gran privilegio. Confió en mí, se interesó por mí. Me ha ayudado bondadosamente cuando lo he necesitado. A veces no podía comprenderlo y me costaba asimilar lo que él decía, lo que quería o no quería. Pero el tiempo siempre me ha demostrado que su visión y enseñanzas funcionan de maravilla y por mi propio bien. Para mí ha sido la mayor experiencia de aprendizaje y puedo decir con total honestidad que él es la persona más inspiradora, valiosa y encantadora que he conocido.
Me siento honrada de haber conocido a Prem Rawat. Es un hombre extraordinario.
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A. T. |
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Casablanca, Marruecos |
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Aún iba a la escuela cuando mis padres me hablaron de Maharaji. Por aquel entonces, todo el mundo me decía que tenía que trabajar duro si quería tener éxito en la vida. Pero a mí siempre me asaltaba la misma pregunta: “¿Qué significa tener éxito en la vida?”. ¿Sacar las mejores notas en la escuela o en la universidad? ¿Ganar mucho dinero? ¿Conseguir el mejor amigo o la mejor pareja? ¿Ser el mejor médico, ingeniero, abogado, dirigente, actor, jugador, científico, director, etc.? Conocía de cerca a muchos triunfadores de este tipo y me preguntaba si gozaban de verdadero éxito en su vida. Me decepcionaba verlos cada día más preocupados, siempre corriendo detrás de algo y siempre insatisfechos. Mis colegas pensaban que les llevaba ventaja, sin embargo yo sentía un vacío dentro de mí y no encontraba la respuesta definitiva a mis preguntas.
Mientras divagaba en esa jungla de dudas internas, fui a escuchar a Maharaji. Al principio no entendí lo que decía, pero me gustó, una parte en mi interior se sintió conmovida, así que continué escuchándolo. Cuando me di cuenta de que estaba abordando la cuestión fundamental que tanto me preocupaba, me emocioné y comencé a escucharlo regularmente.
Al recibir el Conocimiento, me inundó una alegría infinita y me vi inmerso en un mar de respuestas dentro de mí. ¡Esto era lo que estaba buscando! El mundo entero cambió para mí. Cuanto más practicaba el Conocimiento, más lo disfrutaba. Ahora siento que tengo verdadero equilibrio en mi vida. Entiendo por qué se dice que esta vida humana es el regalo más valioso. Creo que ahora he empezado a hacer las cosas mejor, con más entusiasmo, porque mi corazón ya no está vacío. Está lleno de satisfacción y de gratitud.
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Antes de saber del Conocimiento, la vida me iba bien, pero me preguntaba si existía algo más, algo que fuese único. Luego, cuando oí hablar del Conocimiento, sentí algo maravilloso dentro de mí. Fue ese sentimiento el que me llevó a querer escuchar más y finalmente a pedir y recibir las técnicas del Conocimiento.
La práctica del Conocimiento ha adquirido prioridad en mi vida, porque marca la diferencia en lo que siento. Esto me motiva a dedicarle tiempo cada día. Ninguna otra cosa se le compara. Le da sentido a mi vida de una forma increíble. Siempre había pensado que tenía que existir algo así, que fuera exclusivo para los seres humanos. La experiencia del Conocimiento ha hecho que la vida adquiera valor en un sentido muy especial. No hay nada que se le pueda comparar. Es mi mejor amigo.
Sin Prem Rawat, me sería imposible disfrutar de todo esto. Todo lo que necesito para seguir adelante me lo da él: ánimo, inspiración y mucho más. Y se lo agradezco de corazón.
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Katrina T. |
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Nueva Zelanda |
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Me mudé a una nueva zona de Inglaterra en 1986, y allí conocí a alguien que me invitó a escuchar una charla acerca de una experiencia llamada el Conocimiento. Una hermosa sensación de comodidad y de cariño me acogió cuando oí hablar por primera vez de una persona llamada Prem Rawat y del Conocimiento que él ofrecía. Desde que recibí las técnicas del Conocimiento, practicarlas se ha convertido en parte natural de cada uno de mis días y es la fuente de la que extraigo fuerza y equilibrio.
Siento muchísimo agradecimiento y amor por Prem Rawat. Me ha dado justamente aquello que más valoro en mi vida. Tiene razón al decir que este Conocimiento no tiene precio. Lo llevo conmigo dondequiera que vaya sabiendo que lo puedo practicar cada vez que esa voz interior me pida que me deje envolver por ese sentimiento suave y sereno de plenitud.
Ahora vivo en Oriente Medio. Gracias a la tecnología moderna puedo mantenerme en contacto con Prem Rawat por medio de Internet y sus programas vía satélite. Siempre es algo especial para mí el poder ir a un evento en el que hable en persona. El Conocimiento es mi “satisfacción garantizada”.
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Ahí estaba frente al pastel de cumpleaños listo para soplar las velas. Supuestamente debía pedir tres deseos. Cumplía 14 años. Podía desear ser rico, o que cierta chica se enamorara de mí, o tantas otras cosas. Pero llegó un punto en el que ya era demasiado. No había nada que pudiera desear que me garantizara la felicidad. ¡Felicidad! Esa idea era como una luz en un cuarto oscuro. ¡Quiero ser feliz!
Me hice adulto, con todo lo que eso conlleva: la esposa, la hija, la casa, el automóvil, los momentos buenos, los momentos no tan buenos, etc. La felicidad no entraba en juego.
En 1977, cuando recibí las técnicas del Conocimiento de uno mismo, se abrió una nueva dimensión, un sentimiento de plenitud. No ocupó el lugar de mi familia y amigos. Se dirigía a una parte de mi ser que nunca pude compartir con nadie.
Unos años más tarde, en un evento con Prem Rawat, le escuché hablar de que me podía ayudar a cumplir una promesa que me había hecho a mí mismo hace mucho tiempo: ser feliz. En ese momento me di cuenta de que se había cumplido un deseo que se hallaba en lo más profundo de mi memoria.
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Vitor O. |
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Lisboa, Portugal |
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